El hombro: la articulación más olvidada… hasta que duele

El hombro: la articulación más olvidada… hasta que duele

El hombro es una de las articulaciones más complejas del cuerpo y, al mismo tiempo, una de las que más utilizamos en nuestro día a día. Para entender mejor cómo funciona, cuáles son sus lesiones más habituales y cómo podemos cuidarlo, hablamos con el traumatólogo Dr. José Vicente Díaz, especialista en patología de hombro.

¿Por qué el hombro es tan complejo?

 

El especialista lo define como un “engranaje perfecto” que necesita equilibrio entre movilidad y estabilidad. Aunque solemos pensar que es solo una articulación, en realidad intervienen múltiples estructuras: huesos, ligamentos y músculos que permiten un rango de movimiento de casi 360 grados.

Además, es imprescindible para la mayoría de actividades cotidianas: comer, peinarse, trabajar o practicar deporte. Precisamente este uso constante hace que también requiera más cuidados.

Lesiones más frecuentes

A grandes rasgos, las patologías del hombro se dividen en dos grupos principales:

  • Lesiones tendinosas, como tendinitis, inflamaciones o roturas del manguito rotador.

  • Problemas de inestabilidad, cuando el hombro no es capaz de controlar correctamente su movimiento y puede llegar a luxarse.

La edad suele orientar el diagnóstico. Los pacientes jóvenes presentan con mayor frecuencia inestabilidad, mientras que las personas de mediana y avanzada edad suelen padecer patologías tendinosas.

El hombro en los deportistas

En el ámbito deportivo predominan las lesiones por repetición y alta exigencia. Entre las más habituales destacan las roturas parciales del manguito rotador y las lesiones del labrum, especialmente en deportes de lanzamiento.

El doctor también señala patologías cada vez más comunes como el “hombro del nadador” o ciertas molestias asociadas al crossfit, donde el dolor suele localizarse en la parte anterior del brazo.

 

 

Síntomas que no debes ignorar

Dos señales principales deben ponernos en alerta:

  • Dolor

  • Debilidad

Uno de los signos más característicos es el dolor nocturno, que dificulta el descanso. También es importante prestar atención a la pérdida de movilidad o a la sensación de que el hombro “entra y sale”.

Ante estos síntomas, el especialista recomienda acudir primero al traumatólogo para obtener un diagnóstico preciso y después iniciar el tratamiento fisioterapéutico adecuado.

El sedentarismo, un gran enemigo

El Dr. Díaz advierte que la falta de actividad física es una de las grandes pandemias actuales. La pérdida de movilidad favorece la fricción entre los huesos y puede derivar en artrosis.

Por ello, insiste en que el ejercicio debería considerarse una auténtica “receta médica”. Aunque muchas personas esperan soluciones rápidas, la recuperación real exige tiempo, disciplina y rehabilitación.

Cómo prevenir lesiones

Para cuidar el hombro es fundamental trabajar tanto la movilidad como la fuerza. Actividades como yoga o pilates ayudan a mejorar el rango de movimiento, mientras que el entrenamiento de fuerza evita la atrofia muscular.

Eso sí, el hombro no se limita al deltoides: intervienen músculos como el serrato, el trapecio, el dorsal o el pectoral, por lo que el trabajo debe ser global y guiado por profesionales.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía es siempre el último paso. Antes se deben agotar todas las medidas conservadoras, como fisioterapia, infiltraciones o tratamientos biológicos como el plasma rico en plaquetas, que ayuda a reducir la inflamación y el dolor para facilitar la rehabilitación.

Cuando es imprescindible operar, la artroscopia —una técnica mínimamente invasiva realizada con pequeñas incisiones y una cámara— permite una recuperación más rápida que la cirugía abierta.

Sin embargo, el posoperatorio del hombro requiere paciencia: la recuperación completa suele situarse entre cuatro y seis meses, y gran parte del éxito depende del compromiso del paciente con la rehabilitación.

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