Los riesgo de sufrir una lesión de ligamento cruzado anterior

Los riesgo de sufrir una lesión de ligamento cruzado anterior

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¿Qué es el ligamento cruzado anterior?

El ligamento cruzado anterior (LCA) está situado en el interior de la articulación de la rodilla; es de pequeño tamaño,  pero determinante en la funcionalidad de la rodilla.

El LCA y el ligamento cruzado posterior constituyen el pivote central de la rodilla y controlan los desplazamientos de la tibia sobre el fémur, tanto de delante a atrás como en movimientos rotacionales. Y así, “evita el desplazamiento hacia delante del fémur sobre la tibia y estabiliza la rodilla cuando se produce la rotación de la misma”, aclara el Dr. Francisco Espí, traumatólogo del Hospital IMSKE.

 

¿Es frecuente la rotura del LCA?

La rotura del LCA es una lesión frecuente en personas que practican deporte con asiduidad. Algunas actividades en concreto, como el futbol, el ski, el snowboard o el kite surf presentan más riesgo. “En el futbol, las rotaciones internas pueden resultar peligrosas para el LAC; en deportes como el ski, el snowboard o el kite surf, tan en boga últimamente, las flexiones forzadas de más de 90 grados presentan un riesgo alto de rotura del LAC”, explica el Dr. Espí. En referencia a estos últimos deportes, matiza el Dr. Espí, “si flexionas más de 90 grados y te caes, hay que dejarse llevar para proteger el LCA”.

 

¿Por qué se opera el LCA?

Desde el Hospital IMSKE, el Dr. Espí resume las indicaciones del tratamiento quirúrgico de un LCA roto a aquellos casos en los que la lesión produzca  “Inestabilidad que limite la vida de quien lo padece”. Si bien hay profesionales que asocian la indicación quirúrgica a pacientes jóvenes, desde IMSKE se apunta que la edad no es una contraindicación. “Hemos intervenido a pacientes de 60 años con excelentes resultados”, asegura el Dr. Espí.

Al margen de la limitación que puede suponer renunciar a determinadas actividades por falta de estabilidad, Francisco Espí destaca que el tratamiento quirúrgico de un LCA “disminuye la artrosis y las lesiones asociadas a la inestabilidad”. En este sentido, conviene destacar que las rodillas con un LCA dañado están predispuestas a lesiones meniscales y cartilaginosas y a la aparición de signos degenerativos tempranos que pueden resultar irreversibles y cuya solución resulta más difícil en individuos jóvenes.

 

¿Hay que operar todas las roturas de LCA?

La intervención quirúrgica se aconseja en pacientes por debajo de 40 años si la lesión se acompaña de signos clínicos de inestabilidad durante la exploración del traumatólogo.

Reconstrucción del LCA mediante la técnica Hueso-Tendón-Hueso (HTH).

En pacientes mayores de 40 años, su indicación está sujeta al grado de actividad física o de la profesión.

 

 ¿Qué pasaría si no se opera un LCA roto?

No es fácil establecer conclusiones generales, pues cada paciente evoluciona de  una forma. Pero es cierto que por probabilidad, con un LCA roto, una persona activa y deportista puede sufrir inestabilidad articular, ruptura del menisco y el consecuente deterioro del cartílago articular.

La explicación de estos procesos degenerativos la da la propia estructura del ligamento. Éste tiene forma de cordón; su aporte vascular externo y las fibras del ligamento roto son incapaces de repararse por sí solas. Su rotura, aislada o combinada con lesiones meniscales o de los ligamentos colaterales, produce cambios radiográficos, degenerativos entre el 60% y el 90% de los pacientes en un periodo de 10 a 15 años después de la lesión (Hughston-Karholm- Drez- Lane-Lukdscheck -Marshall-Mcdaniel-Neyret-Noyes- Sherman- Liden).