Volver al deporte de contacto tras una rotura de ligamento cruzado anterior

Volver al deporte de contacto tras una rotura de ligamento cruzado anterior

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El deporte es fundamental en la rutina diaria de Cristina. Kickboxing, boxeo, running, pilates… “siempre he sido muy activa”.

Hace apenas un año, Cristina empezó a notar molestias en su rodilla derecha. La peor de las sospechas se confirmó tras someterse a una resonancia magnética: rotura de ligamento cruzado anterior.

Tras valorar su caso, el equipo multidisciplinar del Hospital IMSKE le propuso realizar un entrenamiento de fuerza que trabajara la estabilidad de su rodilla dañada en aras de explorar las posibilidades de evitar la intervención quirúrgica.

Finalmente, el paso por quirófano no se pudo eludir, “pero el trabajo previo resultó determinante para la posterior recuperación”.

El programa de fisioterapia comenzó con ejercicios suaves que se fueron intensificando en función de la evolución en las capacidades de Cristina. “En IMSKE ponemos el foco en una rehabilitación paulatina que optimice las posibilidades del paciente de volver a su rutina diaria con garantías de seguridad”, explica Pablo Castelló, fisioterapeuta de IMSKE.

Y así, poco a poco, Cristina fue ganando seguridad en sus movimientos. “Me operé el 3 de mayo, y en verano ya estaba preparada para correr”, explica.

La importancia de la readaptación

Hoy, Cristina sigue acudiendo a la Unidad de Readaptación del Hospital IMSKE y ha vuelto a todas sus rutinas deportivas. “Me gusta mucho como trabaja el equipo de fisioterapeutas y readaptadores; me transmiten seguridad a la hora de mantener la actividad física que necesito”, afirma Cristina.

Su prioridad es volver a poder entrenar Kickboxing, practicar los ejercicios de golpes de boxeo combinados con patadas sin ninguna molestia. Además, sigue ganando coordinación, elasticidad y fuerza para lograr sus objetivos.

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