¿Para qué sirve un estudio biomecánico de la pisada?

Estudio Biomecánico

¿Para qué sirve un estudio biomecánico de la pisada?

Estudio Biomecánico

Una de las pruebas que ha adquirido especial relevancia en los últimos años es el estudio biomecánico de la pisada. Una prueba clínica orientada no sólo a deportistas, sino a la población en general, tanto adultos como niños. Contribuye a diagnosticar, tratar y prevenir posibles alteraciones en el aparato locomotor, además de mejorar nuestra salud.

Con Jairo Casal, experto podólogo deportivo y responsable de la Unidad de Podología y Biomecánica de IMSKE hablamos de los principales problemas que derivan de un mal apoyo plantar y de la importancia de realizarse un estudio de la marcha. Una prueba que puedes realizarte en IMSKE en Valencia gracias a nuestra alianza con Podoactiva, líder en podología y biomecánica.

Jairo, ¿sigue siendo el pie una asignatura pendiente?

Lamentablemente los pies siguen siendo los grandes olvidados ya que no se les presta la importancia que merecen. Lo más habitual es acudir puntualmente cuando se presenta dolor o molestias. Nosotros aconsejamos una visita anual independientemente de que haya o no algún problema.

El estudio biomecánico de la marcha y la pisada. ¿Qué es y por qué es tan importante?

El estudio biomecánico de la marcha consiste en la realización de distintas pruebas y análisis de ambos pies en posición estática y dinámica teniendo en cuenta su relación con otras estructuras como rodillas, caderas y columna.

A través de este estudio podemos relacionar y diagnosticar distintos tipos de patologías relacionadas con el pie y la pisada, y que pueden dar problemas en otras zonas del cuerpo más alejadas. Debemos recordar que nuestros pies son el único punto de apoyo de nuestro cuerpo y que sostienen todo el peso a lo largo de nuestra vida.

¿Qué problemas puede ocasionar una mala pisada?

Los problemas más frecuentes son los dolores que se producen en el propio pie como las metatarsalgias (dolor en la zona de la almohadilla de los pies), fascitis plantar y espolones (dolor en los talones), esguinces de repetición e inestabilidad de la marcha.

También otras molestias que no se localizan en el pie como tendinitis aquilea y rotuliana, periostitis (dolor en la parte interna de la tibia), síndrome de la cintilla iliotibial (dolor en la cara lateral de la rodilla), sobrecarga de cuádriceps, gemelos, etc.

¿Qué enfermedades y patologías se pueden agravar con un mal apoyo de nuestros pies?

Enfermedades degenerativas como la artrosis, osteoporosis y patologías reumáticas pueden verse agravadas con un mal apoyo. Las presiones plantares y las fuerzas reactivas que ejerce el suelo pueden acelerar el proceso degenerativo de las articulaciones, huesos y tendones que estén afectados por este tipo de dolencias.

Además, debemos hacer especial mención a las personas que padecen de diabetes. Esta enfermedad produce con el tiempo una pérdida de sensibilidad y una deficiencia en la circulación sanguínea en los pies. Así, favorece que cualquier herida, roce, dureza o callo, como consecuencia de un mal apoyo, acabe desencadenando una úlcera y, en el peor de los casos, si se produce infección, una amputación.

¿Cuáles son los síntomas que pueden ayudar a detectar una mala pisada y la necesidad de realizarse un estudio biomecánico de la pisada?

El signo más fácil de observar y que nos puede indicar que nuestra pisada no es la correcta son las durezas que se producen en la planta o en los dedos de los pies.

Las durezas son una protección que genera nuestra piel ante un estímulo de presión excesivo. En muchas ocasiones son producidos por el uso de un calzado inadecuado. Pero en la mayoría de los casos se asocia también a un apoyo incorrecto que concentra las presiones en puntos determinados generando las durezas o callos en los casos donde la presión es más elevada.

Otro signo que nos puede aportar información es el desgaste excesivo de las suelas en la zona del talón o en la parte delantera del calzado. O incluso la deformidad del mismo inclinándose hacia dentro o hacia afuera.

No obstante, cualquier tipo de dolor, molestia o sobrecarga relacionada con el pie debería de ser objeto de un estudio biomecánico de la pisada que nos permita prevenir, tratar o derivar a otro especialista que complemente el tratamiento.

¿En qué casos se aconseja realizar un estudio biomecánico de la pisada?

En general el estudio biomecánico de la marcha está aconsejado para cualquier persona que no lo haya realizado, haga o no deporte. Pero haremos especial hincapié en aquellas que presenten cualquier tipo de dolencia o patología.

Lo más recomendable en estos casos sería realizar el estudio de la pisada de forma preventiva sin ningún tipo de molestia, aunque la realidad en la consulta es bien distinta. Si pensamos en prevención, lo ideal es empezar por los más peques, aconsejando un primer estudio a partir de los 5 años. Lo más frecuente es que a esa edad aún se observe un pie con una tendencia al aplanamiento del arco. Por ese motivo, necesitamos realizar una serie de test y valoraciones para ver si se encuentran dentro de unos valores de normalidad.

No obstante, si observamos que el niño tiende a caerse o es muy “patoso”, camina de puntillas o con las puntas hacia adentro o hacia afuera, será motivo suficiente para realizar un estudio de la marcha.

Otro caso en el que sería aconsejable realizar un estudio biomecánico de la pisada es al comenzar a practicar algún deporte, sobre todo si es de impacto como el running, fútbol, baloncesto, tenis etc.

El estudio biomecánico de la pisada consta de diferentes pruebas ¿Qué aspectos se evalúan?

En el estudio de la pisada, tras realizar una buena anamnesis o entrevista personal procedemos con las siguientes pruebas:

  1. Valoración en camilla: realizamos una inspección general de los miembros inferiores valorando si los rangos articulares de movimiento son adecuados. También comprobamos si el paciente presenta una disimetría (pierna más larga) o alguna disfunción muscular.
  2. Valoración en estática: efectuamos una serie de test clínicos que nos aportan información sobre el comportamiento del pie y lo relacionamos con el resto del cuerpo fijándonos en la postura de columna, hombros, caderas, rodillas, etc.
  3. Valoración estática y dinámica mediante plataforma de presiones: a través de esta herramienta podemos observar la forma de la huella plantar y cuantificar las presiones máximas que se localizan en los pies estando parado, caminando o corriendo. Además, podemos realizar una estabilometría que nos aporte información sobre el equilibrio del cuerpo.
  4. Filmación en alta velocidad: realizamos una grabación con cámaras de alta velocidad. Posteriormente, la analizamos con un programa de video específico que nos permite estudiar los movimientos a cámara lenta y realizar mediciones angulares.
  5. Escáner 3D y fabricación de plantillas: en el caso que sea necesario el uso de plantillas personalizadas procedemos a tomar el molde de los pies mediante el 3D Scan Podoactiva, patentado a nivel mundial. Nos permite situar el pie en la posición óptima y, posteriormente, diseñar el tratamiento.

Tras un estudio biomecánico de la pisada, ¿en qué casos se aconsejan las plantillas?

En primer lugar, siempre que haya una sintomatología dolorosa relacionada con la forma de pisar valoraremos uso de plantillas. Si es necesario, recomendamos complementarlo con un tratamiento de fisioterapia, rehabilitador o la visita por parte del traumatólogo para realizar alguna prueba diagnóstica.

Por otro lado, si no hay molestias o sintomatología pero detectamos factores de riesgo que puedan desencadenar una lesión a corto o medio plazo, también evaluamos la posibilidad de empezar un tratamiento con plantillas personalizadas Podoactiva.

En estos casos, podemos hablar de niños que presentan pies planos valgos que acaban forzando una posición de las rodillas en genu valgo (rodillas en X), pacientes con deformidades de los pies como dedos en garra, juanetes… También de deportistas que por su gesto deportivo y un mal posicionamiento del pie son objeto de posibles lesiones. Otros de los casos son personas que por su trabajo pasan periodos prolongados en bipedestación, presentan sintomatología o son susceptibles de padecer problemas por su apoyo.

En IMSKE, ¿qué lugar ocupa la Podología y la Biomecánica y cómo se coordina con el resto de las unidades asistenciales?

Desde Podoactiva siempre hemos pensado que la mejor manera de ofrecer el tratamiento más completo a nuestros pacientes es haciendo sinergia con el resto de profesionales médicos. Un hecho que hemos encontrado desde el primer momento en IMSKE facilitando la comunicación con el resto de los facultativos.

Como unidad de podología y biomecánica pensamos que jugamos un papel muy importante ya que los pies son la base que nos sostiene y el único contacto directo con el suelo. Es por ello que cualquier alteración de los mismos repercutirá en el resto del cuerpo. Por eso, es importante que podamos estar coordinados con el resto de profesionales como fisioterapeutas, traumatólogos, reumatólogos, rehabilitadores, preparadores físicos, entre otros, que puedan complementar nuestros tratamientos.

Cómo podólogo, ¿cuáles son las patologías que ves con más frecuencia?

Las consultas más frecuentes suelen ser por metatarsalgias (dolor en la planta detrás de los dedos) asociadas a pies cavos (mucho arco) o pies planos (poco arco), fascitis plantar y espolón calcáneo (dolor en talón y arco plantar). También tendinitis y periostitis tibiales (dolor en la cara interna de las piernas) sobre todo en deportistas de impacto repetitivo, dolores localizados en las rodillas como tendinitis rotuliana, de la cintilla iliotibial o pata de ganso y rótula, sobrecargas de gemelos y lumbares etc.

¿Qué consejos nos puedes ofrecer a la hora de cuidar nuestros pies y realizar una correcta pisada?

Lo primero es que si tenemos dudas respecto a nuestra pisada o calzado siempre consultemos con el profesional adecuado. Es decir, con el podólogo para que pueda realizar una valoración adecuada.

En cuanto al cuidado diario de nuestros pies, es aconsejable mantenerlos bien hidratados y usar calzados adecuados sin exceso de tacón y con punteras que no compriman los dedos. Asimismo, es importante utilizar calcetines que estén fabricados con materiales que sean transpirables y no heredar calzados que hayan sido utilizados por otras personas, ya que pueden tener ciertas deformidades o desgaste. Por último, recomendaría a todos revisar una vez al año nuestros pies.

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